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DATOS BÁSICOS
Alameda está situada al final de la llanura Antequerana, al norte de la
provincia de Málaga, descendiendo hacia el valle del río Genil.
Siendo su altura máxima la del Cerro de la Camorra (686 m.) y la
más baja el lecho del río (240 m.)
Limita por el Norte con los municipios de Casariche y
Badolatosa, en la provincia de Sevilla, y con Lucena en la de
Córdoba. Por el Este con el municipio cordobés de Palenciana.
Por el Oeste con la Roda de Andalucía en la provincia de
Sevilla, y por el Sur con los municipios malagueños de
Humilladero, Mollina y Antequera.
La agricultura, en la que predomina el olivar y los cereales,
da lugar a dos cooperativas de transformación, una de aceite y
otra de aderezo de aceituna, que junto a una gran tradición en
la realización de muebles, preferentemente sillas y muebles
auxiliares, forman los rasgos principales de nuestra economía.
El término municipal tiene una extensión de 6.257 Ha.
Entre los nombres más populares de accidentes geográficos nos
encontramos las sierras de la Camorra o Las Manchas; el río
Genil. Los arroyos tales como Buitrón o Los Barrancos, o lugares
tan características como la Aceña.
Las temperaturas son parecidas a las de toda la cuenca
mediterránea pero con mayor oscilación debido a su situación
interior, que las hacen más extremas registrándose en invierno
mínimas de -5oC a máximas de 23o e incluso de 35o y en verano de
20o a 42oC. |
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DATOS HISTÓRICOS
Del pasado de Alameda dan fe los antiguos y recientes
descubrimientos arqueológicos realizados en diferentes puntos de
su término municipal, que ponen de manifiesto la presencia
humana en este territorio desde el Neolítico, perdurando la
continuidad del asentamiento hasta las épocas ibérica y romana.
De esta última son muchos los datos conocidos gracias a las
excavaciones realizadas por la Excma. Diputación provincial de
Málaga en un recinto termal y en una villa rústica.
A decir de Aguilar y Cano, Alameda fue uno de los pueblos que
mayor cantidad de vestigios aportaron de entre todos los que
formaron el marquesado de Estepa. Probablemente nuestro pueblo
entre en la Historia con el establecimiento de un "oppidum", es
decir, de una plaza fuerte de marcado matiz militar, que con el
paso del tiempo perdiese ese carácter para convertirse en
colonia o municipio.
El emplazamiento romano coincide casi en su totalidad con el
actual núcleo urbano, de ahí la dificultad de realizar
excavaciones arqueológicas. Su situación estratégica, ubicada en
el contexto del Convento Jurídico Astigitano, jugó un papel
fundamental en su historia. En un reciente estudio de las vías
romanas de la provincia de Málaga se aprecia que son tres
calzadas importantes, a más de numerosos caminos secundarios,
las que pasaban por el actual término de Alameda, siendo la más
notable de ellas la que unía las ciudades de Antikaria -
Hispalis (Antequera - Sevilla)
Cabe señalar que aún hoy no es posible saber con certeza el
nombre romano que debió tener este lugar, aunque han sido muchos
los historiadores que han tratado de hallarlo. A pesar de ello
se aventuran tres posibilidades, argumentadas con más o menos
convincentes hipótesis, a saber: Astigi-Vetus, Cedrippo y
Angellas.
Son infinidad los vestigios arqueológicos que nos han llegado
de aquella época, fundamentalmente numismáticos, cerámicos, etc.
De entre ellos cabría destacar un ara (altar) con inscripción
dedicada a la diosa Isis - de las que se constatan muy pocas en
España -, una escultura fragmentada del dios romano Príapo (la
divinidad de la fertilidad de los campos y de las huertas) y un
herma que representa el rostro del Pirro
Tras el periodo romano se abre una época de gran
desconocimiento de la historia de Alameda, sólo iluminado en
parte por el hallazgo fortuito en una tumba de un "tesorillo"
del siglo VI, lo que puede confirmar la existencia de población
visigoda. No será hasta fines de la Baja Edad Media cuando
volvamos a tener datos históricos de este pueblo.
En 1.240 el rey Fernando III el Santo conquista Estepa a los
musulmanes. Desde ese momento, y por un periodo algo mayor de
tres siglos, la villa y su territorio, en el que estaba incluido
Alameda, estará gobernado por la Orden Militar de Santiago,
según disposición del mencionado monarca. Ello no supuso la
definitiva paz, que hubiese permitido un asentamiento estable de
la población, ya que la frontera permaneció inalterable hasta la
toma de Antequera en 1.410. Por tanto, durante casi dos siglos
el término fue lo que se ha dado en llamar "tierra de nadie".
Terminada la Guerra de Granada y pacificada definitivamente la
zona, se abre un nuevo periodo caracterizado por el asentamiento
de colonos venidos de distintas partes de la península. Pero la
política imperialista de Carlos VI ruinosa para la Real
Hacienda, va a poner en práctica una enmascarada desamortización
eclesiástica, con el consentimiento del Papado, expresado en la
bula de Clemente VII el 20 de septiembre de 1.529, por la que se
autoriza el desmembramiento de las Ordenes militares y las Mesas
Maestrales. Así pues, desaparecida la Encomienda Santiaguista de
Estepa, Carlos V dispone su venta ofreciéndola a un comerciante
genovés - con quien tenía contraídas algunas deudas - llamado
Adam Centurión, que acepta la compra por medio millón de
ducados. De esta forma su hijo, Marcos Centurión, se convierte
en 1.559 en primer marqués de Estepa y su tierra, perdurando
este régimen señorial hasta principios del siglo XIX.
A mediados del siglo XVI Alameda es un pequeñísimo núcleo de
población situado en el confín del marquesado de Estepa, en una
zona de constantes conflictos territoriales con la vecina ciudad
de Antequera.
De 1.555 es el primer padrón de habitantes que conocemos, cuyo
número no debía ser superior a cuarenta habitantes. Pero a
partir de esa fecha se produce un importante aumento
demográfico, motivado sin duda por lo atractivo de las numerosas
tierras que aún permanecían incultas y la abundancia de agua en
el lugar, lo que provocó que en 1.632 el Vicario de Estepa
autorizara la erección de la parroquia de Alameda, siendo su
primer cura propio Martín del Mármol.
El hecho de que por este territorio discurriese el camino real
que conducía de Sevilla a Granada, motivó que a este pueblo se
le pueda catalogar dentro de los denominados "camineros", lugar
de paso de viajeros, cosarios, diligencias, galeras y ganados,
que hacían noche en el viaje de Sevilla a Granada o viceversa.
El hospedaje, la ganadería y sobre todo la agricultura serán
las principales fuentes de riqueza de sus habitantes. Los
cereales, la vid y el olivo, y en menor medida otros productos,
fueron los cultivos que se implantaron en las tierras que
progresivamente se fueron "rompiendo", sustituyendo al campo
baldío, al monte bajo y al chaparral.
Política y eclesiásticamente Alameda dependerá de forma casi
absoluta de Estepa, al igual que el resto de los pueblos del
marquesado a excepción de Pedrera, que conseguirá pronto su
independencia.
Será la administración del marqués la encargada de nombrar
administradores locales además de las justicias, que se componen
de alcaldes, alguaciles y regidores.
Desde el punto de vista eclesiástico el caso de Estepa, y por
ende el de Alameda1 es muy peculiar. La vicaría, que surge desde
época de la Encomienda, no se agregó al Arzobispado de Sevilla
hasta 1.874. Hasta esa fecha ostenté el orgulloso lema de
vicaría "vere nullius, nec intra limites alicuius", sujeta
inmediatamente a la silla apostólica, llegando a decirse que
algunos vicarios tenían media mitra.
El siglo XIX es una centuria de cambios, rupturas y penurias.
La nueva administración de provincias creada en 1.822,
sustituyendo a los antiguos reinos, coloca a Alameda en la de
Málaga, dependiendo judicialmente de Archidona. Sin embargo, tal
como se ha querido explicar con anterioridad, eclesiásticamente
seguimos subordinados a Estepa hasta el año 1.874, en que se
pasó a depender del Arzobispado de Sevilla
Por fin, en 1.959 el Obispado de Málaga se hace cargo de la
parroquia de Alameda. No deja de ser singular este deambular por
distintas administraciones, este cambio brusco en las relaciones
administrativas y comerciales con Estepa, sustituida ahora por
Antequera como cabecera de comarca.
Es el siglo XIX en Alameda un siglo agitado, marcado por las
calamidades naturales, las actividades bandoleras y de
contrabando, y la penuria e indigencia de las clases
menesterosas, situación que se mantendrá hasta mediados del XX.
Ante la impasividad o el mal gobierno de las autoridades
superiores, estas gentes fueron socorridas asistencialmente por
el Ayuntamiento - que poco podía hacer con su escaso
presupuesto- o por las clases más acomodadas, mediante la
fundación de obras pías o la creación en 1.882 del
asilo-hospital de Nuestra Señora de las Mercedes. Como queda
dicho esta situación va a perdurar durante la primera mitad del
siglo XX, agravándose aún más por la decadencia de la realenga,
la descapitalización y desindustrialización del pueblo, siendo
la agricultura la única fuente de riqueza
La guerra civil de 1.926, como en la mayoría de los pueblos de
España y en todas las guerras fratricidas, supuso una enorme
tragedia difícil de superar, en la que a pesar de que hubo
vencedores y vencidos, creemos que todos perdimos.
Si duras fueron las condiciones de vida durante los años
anteriores a la guerra, peor si cabe fueron los de la posguerra,
que conocemos como "los años de las hambres". El paro, las
enfermedades, el hacinamiento, el hambre, fueron el denominador
común de gran parte de la población, cuando ésta -curiosamente-
se situó en su máximo nivel, llegándose a contar con más de seis
mil habitantes.
Esta falta de perspectivas y de futuro obligó a casi dos mil
alamedanos a abandonar su tierra, trasladándose unos a varias
regiones españolas (Valencia, País Vasco y Cataluña) y otros al
extranjero (Suiza, Países Bajos, Francia y Alemania).
La década de l.960 y los primeros años de los setenta suponen
una serie de cambios que modificaron radicalmente las viejas
estructuras y sentaron las bases de la actual Alameda. Se
introdujo de pleno la mecanización del campo con la llegada
masiva de maquinaria agrícola y la progresiva desaparición del
ganado de tiro.
Por estas fechas se creó la primera cooperativa. se construyó
la plaza de abastos, el grupo escolar, se pavimentaron las
calles, se embovedó el arroyo de los Alamos y se realizaron las
obras de acometida de agua potable y saneamiento. |
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PATRIMONIO ARTÍSTICO, RELIGIOSO Y ARQUEOLÓGICO
TERMAS ROMANAS
Están enclavadas en un solar de aproximadamente 3.000 metros cuadrados, en
pleno casco urbano, concretamente en la calle Enmedio de esta localidad. Las
excavaciones se realizaron en dos fases, durante los años 1.981, y 1.983,
poniendo de manifiesto un complejo edificio termal, con habitaciones destinadas
a distintos usos (vestuarios, piscinas, leñeras, hornos, etc.) en un grado de
conservación no muy aceptable, debido a la reutilización del solar y a expolios
realizados de antiguo. La cronología del edificio oscila entre los siglos 1 al
III d. C.
Las estructuras del conjunto están realizadas en opus cuadratum, incertum
y signinum. Son muy abundantes las cerámicas halladas, fundamentalmente las
comunes, sigillatas hispánicas y las claras. Se hallaron 21 monedas del Alto
Imperio y un "tesorillo" de 150 monedas con cronología posterior al siglo I d.C.
Anexo al edificio apareció un conjunto no menos interesante de cuevas
artificiales, al parecer una necrópolis compuesta de una veintena de pozos con
restos líticos, cerámicos y óseos en su interior. Su cronología oscila entre el
2.500 - 2.000 a.C., en pleno periodo Calcolítico.
Dicho recinto está catalogado como Momento Nacional.
VILLA ROMANA DE LA FINCA DEL MORAL
Se trata de un yacimiento situado fuera del casco urbano, excavada por la
Excma. Diputación provincial de Málaga en 1.984. Es una villa de carácter
señorial - por la riqueza de los materiales empleados en su construcción
(mosaicos, mármoles, columnas, estucos...) - centrado en un peristilo o patio
principal porticado con parterre, alrededor del cual se disponen distintas
habitaciones pavimentadas de mosaicos y revestidas de estucos monocromos y
policromos con motivos geométricos, florales, animalísticos, etc. también
dispone el edificio de un sofisticado sistema de conducción de aguas y de unas
termas privadas Los métodos y técnicas de construcción empleados fueron el opus
incertum, el tectorium, el signinum y el tessellatum.
Poco relevantes fueron los hallazgos cerámicos, fundamentalmente
fragmentos de cerámica común terra sigillata clara e hispánica. Igualmente
escasos los vidrios y metales, y nulos los numismáticos.
Sin embargo, esta villa fechada hacia el siglo III de nuestra era, puso de
manifiesto un conjunto musivario de gran interés, si bien no en muy buenas
condiciones de conservación a causa de los lógicos movimientos y presiones de la
tierra y maquinaria agrícola. Estos mosaicos formaron los pavimentos de las
principales habitaciones y también de exteriores. Se componen de pequeñas
teselas policromadas en material pétreo, cerámico y de pasta vítrea. Forman
dibujos geométricos, con peltas afrontadas, sogueados, círculos y nudos
salomónicos.
TEMPLO PARROQUIAL
El templo actual es fruto de una sucesión de obras a lo largo de tres
centurias. El primitivo templo se construyó a fines del siglo XVII (1.696 -
1.700) añadiéndose posteriormente la torre. En su origen era de planta de cruz
latina, empleándose en su construcción sillares de piedra caliza fosilífera
extraídas de las cercanas termas romanas, provocando ya de antiguo su expolio.
En la cabecera del templo se halla la capilla mayor, en la que se
encuentra un retablo de estilo rococó que alberga una talla policromada de la
titular de la parroquia, la Inmaculada Concepción. Se cubre esta capilla con
bóveda de medio cañón, al igual que los brazos del crucero.
En 1.767 la Hermandad Nazarena construye a la izquierda de la Capilla
Mayor un camarín a Jesús Nazareno, siendo este una de las obras más preciadas
que alberga el templo. Es un recinto de planta polibulada con pilastras adosadas
que culminan en capiteles compuestos. Tiene bóveda gallonada, con exquisita y
abundante decoración en yesería de estilo barroco. Presenta figurillas y motivos
vegetales con símbolos de la pasión y muerte de Jesús. Adosados a los brazos del
crucero existen dos camarines más el de la Virgen de los Dolores y el del
Sagrado Corazón de Jesús. El primero es de planta oval hexalobulada y cubierto
de bóvedas de seis caras, decoradas con un medallón central. El segundo tiene
igual planta que el anterior aunque presenta más complejidad estructural. Abunda
la decoración pictórica y pequeñas cartelas con inscripciones. Se cubre con
bóveda de doce gajos y estípites que se unen en un medallón central.
En 1.779 dado el continuo aumento demográfico, se ve la necesidad de
ampliar el templo, añadiéndose dos naves laterales. En ellas se abrirán nichos
para los diferentes altares, cubriéndose ambas con bóvedas esquifadas. La nave
central es de mayor altura que las laterales, comunicándose con ellas a través
de arcos de medio punto, sostenidas por ocho enormes columnas.
El exterior de la Iglesia es de mampostería y ladrillo. Es de destacar su puerta
principal, de sillares que forman un arco de medio punto sobre el cual se abren
dos ojos de buey. En su centro, el escudo de los marqueses de Estepa, patronos
de todas las Iglesias de la villa y su tierra.
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Municipio:
Alameda
Provincia:
Málaga
Código:
29001
QTH Locator:
IM77QF
Longitud:
4º 39' 82" W
Latitud:
37º 12' 42" N
Altitud:
430 m.
Superficie:
65 Km2
Dist. a la capital:
73 Kms. |
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JOSÉ MARIA EL TEMPRANILLO
El más famoso de los bandoleros fue
herido por otro José Mª apodado "El
Barberillo", el 22 de septiembre de
1.822
mientras se hallaba
persiguiendo
a unos bandidos en el
Cortijo
de Buenavista, distante unos
dos
kilómetros de Alameda.
Inmediatamente fue trasladado al
pueblo e instalado en el Parador de
San Antonio, situado en la calle
Granada. Allí agonizante, dispone de
tiempo para recibir los sacramentos y
dictar testamento ante el escribano
Orellana. Un día más tarde muere,
siendo enterrado en el cementerio
parroquial, hoy patio de la casa del
párroco.
Durante unos años una loza de
mármol blanco señaló el lugar exacto
de su enterramiento. En 1.988, con
motivo de las últimas obras realizadas
en el Templo, el que fuese párroco de
Alameda y director del Museo
Diocesano de Málaga - D. Andrés
Alfambra - colocó una cruz de piedra
con inscripción sobre su tumba, así
como un tejarán andaluz cubriendo
una copia en azulejería de su partida
de defunción. Así mismo, en distintos
lugares del patio se reproduce en
azulejos los dos retratos que J.F. Lewis
hiciese del bandolero en 1.833. |
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FUENTE DE LA PLACETA
Son varios los documentos
arqueológicos, documentales e
incluso probablemente lingüísticos
que atestiguan la abundante
presencia de agua desde tiempos
muy remotos. Ya en 1.555 se nos
habla de tres fuentes en la
población e incluso en sus
cercanías, si bien hay que
entenderlo como sinónimo de
manantiales.
No será hasta tiempos de Carlos
III cuando el pueblo se dote de
tres fuentes públicas, dos de las
cuales aún se conservan. De entre
ellas cabría por su mayor tamaño e
importancia, la situada en la actual
Plaza de España (tradicionalmente
conocida como "Placeta"), centro
neurálgico de la villa.
De esta fuente, realizada en su
totalidad en frágil piedra de noble
fábrica, se abastecía gran parte de
la población hasta época muy
reciente. La altura de sus cuatro
caños y la anchura de su pilar
octogonal provocó una singular
forma de llenado de los cántaros,
que llama la atención de los
foráneos. Esta consiste en ahuecar
una caña colocando sobre uno de
sus extremos un ancho embudo
que se ajusta al caño, permitiendo
así el trasvase del agua hasta la
boca del recipiente. Y tan
agradecidos y orgullosos están los
alamedanos de su fuente que ha
pasado en convertirse en un
símbolo de la población,
apareciendo como tal en su escudo
heráldico. |
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PERSONAJES IMPORTANTES DE
FAMA LOCAL
Este apartado se ve reducido exclusivamente a escritores y literatos, no
conociéndose personajes importantes en otras facetas artísticas. Entre los más
destacados se encuentran:
Juan J. Orellana y Zambrana (1.841-1.878)
Maestro por la Escuela Normal de Sevilla, se doctoró como profesor de Escuelas
Normales en Málaga. Ocupó plazas en Soria, Badajoz, Zaragoza y Ciudad Real.
Cuando reunía materiales para publicar un tratado de Ciencias
Físico-Matemáticas, murió de repentina enfermedad.
José Bonifacio Orellana Soriano (1.802-1.875)
Religioso capuchino y dominico, hizo sus estudios en la Universidad de Osuna.
Inclinado hacia la poesía hay que destacar su "Poema místico a Santa Dorotea",
"Viaje a los infiernos" y los "Pasos de la Pasión", magnífica obra en teatro,
que tuvo su representación en los años finales del pasado siglo.
Jacobo Orellana Espejo
(1.833-1.912)
Comenzó sus estudios de Arquitectura abandonándolos posteriormente para terminar
los de Magisterio. Compartió aficiones y tertulias en el Liceo de Granada con
Alarcón, Salvador de Salvador, Enriqueta Lozano y Fernández y González. Escribió
un "Romancero Histórico", una obra biográfica "Treinta muchachos célebres", un
drama en cuatro actos "Justicia de Dios" y ordenó un "Romancero Bíblico de la
Infancia". Fue fundador de la peña poética "El Parnaso".
José Ortíz Rodríguez
(1.842-1.905)
Poeta, autor de "La barquera del Genil" y de numerosísimas composiciones
satíricas, líricas y filosóficas. A pesar de su escasa formación académica fue
el miembro más destacado de la peña poética "El Parnaso". Dotado de un
extraordinario ingenio natural y de unas cualidades innatas para la poesía, fue
premiado con el máximo galardón - La Rosa de Oro- en los Juegos Florales de
Antequera, con motivo de la visita a la ciudad del Rey Alfonso XII.
Manuel Ortíz Rodríguez
(1.840-1.910)
Hermano del anterior. Poeta autodidacta, autor del "Romance del Parrito, mártir
de la Sierra". Esta composición narra con toda fidelidad los trágicos
acontecimientos protagonizados por una secta de iluminados, fanáticos
religiosos, que acabaron con la muerte violenta de "Parrito", uno de sus
miembros, al ser despeñado por el pico de la Sierra de la Camorra.
Cristóbal de la Fuente Ruíz
(1.801-1.870)
Religioso exclaustrado del convento franciscano de Estepa. Autor de al menos
cuatro libros de carácter profético. De ellos se desprende su concepción del
hombre, la religión y del mundo en general, siempre todo de amargura por los
desgraciados acontecimientos del siglo XIX. Autor de muchas profecías, de
carácter local y general, por lo que las gentes sencillas lo consideraron
"santo" o "sabio", si bien, entre los círculos intelectuales y religiosos lo
tacharon de loco. Durante la mayor parte de su vida vivió en una humilde casa
que se hizo construir en la Camorra, alejado de las gentes y con el mínimo
contacto hacia ellas.
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